Competían en esta edición del Festival 22 obras latinoamericanas. El premio Tatú Tumpa a la mejor película del certamen se lo llevó el filme argentino-español El abrazo partido, de Daniel Burman. Otra de las grandes triunfadoras del palmarés oficial fue la cinta mexicana Sobreviviente, que se hizo con los galardones al mejor director (Jesús Magaña) y a la mejor ópera prima. Por su parte, la película peruana Paloma de papel, de Fabrizio Aguilar, logró el premio especial del jurado, y el Tatú Tumpa a la mejor fotografía, obra de Micaela Cajahuringa, así como el premio de la OCIC.
Por lo demás, el Tatú Tumpa al mejor actor fue para el argentino Pablo Echarri, por su trabajo en El séptimo arcángel, de Juan Bautista Stagnaro, y el de mejor actriz, para la chilena Manuela Martelli, por su papel en la película chileno-española B-Happy, de Gonzalo Justiniano. El galardón al mejor guión recayó en el argentino Alejandro Malowicki, por PyMe, que dirigió él mismo. Para finalizar, dos coproducciones hispano-argentinas obtuvieron sendos premios paralelos: Cleopatra, de Eduardo Mignogna, el del público, y El juego de Arcibel, de Alberto Lecchi, el de la ciudad de Santa Cruz.
El VI Festival Iberoamericano de Cine de Santa Cruz, a pesar de las estrecheces presupuestarias, ha acogido entre sus actividades paralelas, un año más, un encuentro de la Plataforma Iberoamericana de Coproducción Audiovisual (PIDCA). El evento se clausuró en el Cine Center de Santa Cruz el pasado 28 de agosto con una gala en la que estuvo presente el presidente de la República de Bolivia, Carlos Mesa, y durante la que, además de entregarse los galardones, se homenajeó al cineasta argentino Fernando (Pino) Solanas, del que se proyectó su documental Memoria del saqueo.
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